El regreso de la sombra
Columna de opinión --- En pocos días, un nuevo presidente se posesionará en Colombia. No es un relevo cualquiera: es la llegada de la ultraderecha más acérrima que he visto en mi vida, incluso más radical que el uribismo que ya conocimos pero que parece añorar esos mas de diez millones que votaron por este proyecto. Lo que me estremece no es solo su triunfo, sino los colombianos que lo eligieron y que hoy admiren sus ideas como si fueran la salvación, pero yo no admiro las propuestas del nuevo gobierno sino que las veo como lo que son: violentas, peligrosas y, sobre todo, posibles. Porque él no ocultó su guión. En campaña habló de “destripar a la izquierda”. No fue una metáfora, fue una amenaza directa a todos los que pensamos distinto. Y ojo: en este país, “ser de izquierda” es un comodín despectivo para estigmatizar a cualquiera que no aplauda el statu quo. Yo me reconozco de izquierdas, pero sé que muchos de los que hoy son señalados ni siquiera militan en nada: son simp...