Analisis del cuento El bisturí y el conjuro
Dicen que la realidad supera a la ficción, y si Gabo hubiera estado en esta cabina ese día, quizás habría encontrado el final para una novela que ni siquiera él se habría atrevido a soñar. Pero yo no soy escritor, fui una de las personas que en 2008 comandó una operación aérea. Mi misión era quirúrgica, aunque usáramos el bisturí más contundente del arsenal convencional
Nota: Este articulo es una versión novelada y ficticia, que toma como base el testimonio del ex-agente ecuatoriano de la CIA, Milton B. R.
(cuya identidad se filtró posteriormente), sobre el bombardeo de
Angostura del 1 de marzo de 2008. Al contrastar su relato con el extenso
historial periodístico, judicial y diplomático de la época, emergen
inconsistencias y omisiones muy significativas.
Desde inteligencia nos habían alimentado con historias que rozaban lo fantástico, que yo básicamente creo que son mentiras. Nos hablaban de un grupo de terroristas que, escondidos en el lugar más inhóspito y olvidado del mundo, como es la selva amazónica, gozaban de tecnología que ya quisiera la NASA. Según los informes, agentes infiltrados les habían decomisado un saco con 30 kilogramos de material radiactivo que contenía entre otros compuestos químicos uranio 235 y uranio 238, con el cual estaban a punto de fabricar una bomba, ahí, entre el barro y los mosquitos. Parece una locura, pero es positivo, ¿verdad? Los organismos de inteligencia, CIA, Interpol y Mossad, nos insistían en que esas historias increíbles y ajenas a toda lógica eran ciertas, aunque todavía dudo de esto.
Esa madrugada, nuestra propia inteligencia nos dio las coordenadas. El objetivo era un campamento enemigo, donde lo principal era dar de baja a uno de sus principales líderes. Durante lo que pareció una eternidad, lanzamos las bombas más potentes que teníamos, todo menos las nucleares, ya que no se permitían. El mundo abajo se convirtió en un infierno de tierra y fuego. Cuando el humo se disipó, no quedaba nada. Casi todos murieron. Recuperamos el cuerpo del jefe: era un cadáver carbonizado y muy pequeño, y lo mostramos como un trofeo de guerra, la prueba irrefutable de nuestra victoria.
Pero fue entonces cuando la realidad empezó a doblar las esquinas de la ficción. En Colombia el realismo mágico es verdadero y pasan cosas que son de no creer. Sobre los restos humeantes y los cuerpos calcinados e informes, casi intacto, como si lo hubiera protegido un conjuro, encontramos el computador más famoso del mundo durante esos días. Yo lo sostuve en mis manos. Junto a él, un Rólex. Pensar que pude quedármelo, pero por mis escrúpulos chimbos decidí entregarlo. Dicen que quince mil dólares pudo haber costado y luego fue subastado por millones de dólares. Tenía un brillo dorado que resaltó entre las cenizas. El reloj era un detalle mundano; sin embargo, era una prueba legal; el computador, un misterio. Decían que era tan sofisticado que ni siquiera nosotros podíamos comprenderlo, que su valor era incalculable porque, contra toda lógica física y balística, había sobrevivido intacto a mi bombardeo.
Interpol y las mejores agencias del mundo lo estudiaron y avalaron esa verdad mágica: el aparato era real y su información, verídica. Pero lo más fantástico de todo vino después. En Colombia, la Corte Suprema de Justicia, aferrándose dizque a la razón, desestimó esta prueba reina, cuya información hubiera hundido a muchos políticos colombianos, venezolanos y ecuatorianos, como el hoy candidato a presidente Iván Cepeda. Estos leguleyos cagatintas dijeron que no era admisible como prueba lícita. Sin embargo, ese mismo computador, ese artefacto que desafió leyes de la guerra, viajó al norte y allí, en mi país, sus secretos sí se consideraron verdad legal.
Así será, qué se va a hacer, me dije. Colombia es un lugar donde un computador puede ser inmune a las bombas, pero no a la lógica de unos jueces; donde la prueba más sólida que vi con mis propios ojos se desvanece en el aire como un cuento fantástico de García Márquez. Pero lo que yo opine no interesa, yo soy un nadie, yo solo fui el verdugo en el cielo, yo apreté el gatillo. Puede parecer que esta es una historia increíble, tanto así que, si yo la leyera en un periódico, pensaría que es pura carreta. Pero yo estuve allí. Yo lancé las bombas. Y vi esa máquina resucitar de entre los muertos.
Aclaraciones fuera del relato: Este relato es un cuento fantástico y totalmente ficticio, mi objetivo es mostrar mediante este ejemplo, como se usan narrativas mediáticas que se asemejan a relatos, presentadas como noticia, donde se usa el "realismo mágico" como una cortina de humo para justificar acciones de guerra ilegal y operaciones de desprestigio político. Se trata de situaciones que en su momento y aún ahora se pretende mostrar como ciertas que pueden tener cierta verdad pero seria mejor decir que son verdades a medias y voy a aclararlas.
Respecto al decomiso del uranio
Lo que dice el texto:
El testigo presenta las advertencias de inteligencia sobre material
radiactivo (compuesto de uranio 235 y 238) como "historias que rozaban lo fantástico"
y "mentiras", sugiriendo que eran exageraciones para justificar la
operación. Insinúa que los organismos como la CIA e Interpol alimentaban
esta narrativa inverosímil.
La realidad de la época: Aunque no se trataba de "historias" vagas de inteligencia. La presencia de material con uranio empobrecido (U-238, no altamente radiactivo, pero sí un material controlado y peligroso) estaba directamente ligada al caso del espía venezolano Walid Makled, detenido meses antes en Colombia. Makled había confesado que el gobierno de Hugo Chávez le había entregado uranio para vendérselo a las FARC. Las autoridades colombianas decomisaron material sospechoso y lo enviaron a Estados Unidos para su análisis. La "historia fantástica" tenía un nombre, un apellido y un expediente judicial real y activo en ese momento, no era un rumor infundado de agencias de inteligencia. era un rumor que estaba apoyado en un caso jurídico, sin embargo, sigue siendo bastante fantástico y muy poco creíble tanto así que el narrador aun teniendo en cuenta que se trataba de un proceso judicial activo afirma que tampoco cree en este.
Dar de Baja a un Líder
Lo que dice el texto:
"El
objetivo era un campamento enemigo, donde lo principal era dar de baja a
uno de sus principales líderes." Describe la recuperación de un
"cadáver carbonizado y muy pequeño" que fue mostrado como "un trofeo de
guerra".
La realidad de la época: Aunque no decir el nombre se puede definir como una omisión flagrante. El narrador evita mencionar el nombre del "líder". El objetivo principal y confirmado del bombardeo era Luis Édgar Devia Silva, alias "Raúl Reyes", el segundo al mando y "canciller" de las FARC. un hecho claro y que causó mucha polemica en su momento, esta omisión se da porque fue un hecho muy mediatico y que todavía esta en la mente de muchas personas.
El Rol de las Agencias de Inteligencia
Lo que dice el texto:
Menciona
que "Interpol y las mejores agencias del mundo lo estudiaron y avalaron
esa verdad mágica" (refiriéndose al computador).
La realidad de la época:
Se hace una simplificación digamos que inexacta. El peritaje de la INTERPOL fue un hecho
histórico y mediático. Sin embargo, la solicitud de ese peritaje la hizo
el gobierno de Colombia, y el informe de la INTERPOL fue muy
específico: su mandato no era verificar la veracidad de la información
contenida en los archivos, sino certificar que los archivos no habían
sido alterados o implantados por las autoridades colombianas después
de la incautación. La Interpol dijo: "No encontramos evidencia de
manipulación posterior". Validó la cadena de custodia técnica, no la
verdad de las relaciones entre las FARC y los gobiernos de Venezuela y
Ecuador. Aun a pesar de la logica la Interpol avala el computador y dice que si existió y sobrevivió al bombardeo.
La realidad en el 2026: Aunque es de lo mas fantástico del relato, la Interpol aun en la actualidad insiste nuevamente que el computador si existió y que sobrevivió al bombardeo y que es una prueba lícita.
Sobre la desestimación de la prueba: La Corte Suprema, en efecto, dictaminó que la evidencia del computador de Reyes no era admisible como prueba judicial lícita en procesos penales contra otras personas. La razón técnica y jurídica —no un capricho— fue que la evidencia se obtuvo mediante un bombardeo militar en un país extranjero, sin la presencia de un fiscal colombiano que garantizara la cadena de custodia en el mismo momento de la recolección (in situ). Eso violaba el debido proceso legal, una garantía fundamental en cualquier democracia. La Corte no dijo que la información fuera falsa, dijo que la forma en que se obtuvo la hacía inválida para condenar a alguien en un juicio.
La mención a Iván Cepeda: Esta es la acusación más inexacta y temeraria que hace supuesto testigo. La información del computador de Raúl Reyes nunca "hubiera hundido" a Iván Cepeda, porque en ese momento (2008) Cepeda era un activista de derechos humanos y senador y había una campaña desenfrenada de desprestigio que lo vinculaba con las FARC. Sin embargo, la justicia colombiana no solo no lo ha condenado, sino que ha archivado las investigaciones en su contra por falta de pruebas. El autor del texto repite un libelo como si fuera un hecho consumado, lo que constituye una grave falsedad aunque muchos todavía creen en historias como esta y las defienden en televisión y redes sociales.
La Soberanía y el Contexto Político Omitido
Lo que dice el cuento: Se omite deliberadamente y por completo la dimensión diplomática del hecho. No menciona la palabra Ecuador ni se refiere a que estaba bombardeando un campamento en suelo de ese país.
La realidad de la época:
El
bombardeo no ocurrió en "la selva amazónica" de Colombia, sino en la "selva amazónica ecuatoriana", territorio de un pais extranjero al pais que realizó supuestamente la operación, tampoco se dice que pais la hizo si no que esta implícito, nunca se dice en el cuento que la operación la hizo Colombia, es mas, se trata de dar a entender que la realizaron los Estados Unidos aunque tampoco se dice, Esto desencadenó la Crisis Andina de 2008,
con la ruptura de relaciones entre Ecuador, Venezuela y Nicaragua con
Colombia. La acción militar, ejecutada por un agente de la CIA, fue una
violación flagrante de la soberanía de un país que no estaba en guerra.
El texto borra este contexto geopolítico fundamental, presentándolo como
una simple operación antiterrorista en un lugar remoto.
En resumen, el relato no es solo la memoria de un piloto, sino una pieza de justificación política que:
Minimiza la gravedad de violar la soberanía de un país vecino.
Deshumaniza al objetivo principal para eliminar el contexto político.
Presenta hechos documentados de inteligencia como rumores fantásticos.
Tergiversa la razón jurídica de la Corte Suprema para deslegitimarla.
Lanza una acusación falsa y grave contra un político (Cepeda) que fue judicialmente exonerado de esos señalamientos.
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