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Juan Valdez debería cambiar la mula por un Willys 54

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Es muy icónica y muy reconocida la imagen de Juan Valdez llevando café en su mula, sin embargo, esta situación habría que repensarla. La publicidad se basa mucho en una retórica del pasado pintoresco, dentro de este pasado esta mostrar la imagen romántica de un campesino junto a su mula con unos sacos de café. Esta representación de un pasado que puede ser de unos 100 años atrás o de pronto algo mas, de seguro le puede estar causando problemas  logísticos a la federación de cafeteros de Colombia, porque ahora con este cuento de la protección animal, el hecho de andar por todo el mundo con una mula en recorridos de muchos kilómetros montándose y bajándose de aviones, conexiones de vuelos, entradas y salidas de inmigración animal, pasar por pesquisas cada vez mas detalladas, hacen que la pobre mula se pueda llegar a considerar victima de maltrato animal, esto a pesar que Conchita tiene una vida que muchos podrían pensar es de envidiar; pues como decía otro escritor de esta revista...

ALGO MÁS SOBRE SOBORNO DEL CIELO

Por: Javier Marulanda Sevilla, Valle, Colombia En los años cincuenta Sevilla fue territorio de plomo, velorios, bandidos y entierros. Es una mañana del mes de mayo del año 1958, el pueblo está cubierto por la neblina y por la calle Miranda se desliza Lázaro Henao empujando una parihuela con un ataúd, que será dejado en el fosal. El hombre, con su carga mortuoria, pasa frente a la iglesia pero no ingresa a ella porque sabe que su muerto no tiene derecho a misa, a evangelio, ni a santos oleos. Es un NN, un hombre sin identificación, sin familia y para él no doblan las campanas porque no hay dinero para pagarle a la iglesia. Por aquellas calendas, la iglesia tenía una escala de estratificación para los entierros. Cuando moría un pobre de solemnidad, la misa duraba diez minutos, el cura y sus monaguillos acompañaban el féretro ochenta metros. En la necrópolis, se le asignaba una tumba que después se derribaba si no había dinero para responder por ella. Los huesos iban a la fosa comú...

Reflexiones, sobre esta revista

Trato de nuevo de retomar este proyecto Pensar que se puede escribir de forma constante es algo que desee en un momento y crear un espacio para emitir mis ideas y sobre todo las pocas creaciones que he hecho o que pueda llegar a realizar, quien soy, porque escribir aqui. No soy conocido como escritor, me gustaria serlo, pero pienso que no soy una persona que pueda aspirar a ser muy conocida. Para crear, hay que estar inspirado y para estarlo debe uno dedicar tiempo y espacio, pienso que no dedico mucho. Voy a buscar en archivos anteriores cosas que he escrito y que de pronto puedan servir para escribir de nuevo por estos lados.

De Cómbita a París

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Por: Javier Marulanda Sevilla, Valle, Colombia Un hijo de campesinos boyacenses, es hoy ídolo universal, por haber vencido a los grandes del ciclismo en el Tour de France, la competencia más importante del mundo. Como la fama asombra, deslumbra y es fantasiosa, ahora el hijo de Cómbita conducirá lujosos vehículos, degustará apetitosos banquetes, vestirá ropa de marca; pagará con tarjetas de crédito, olvidará los pachulis para regar su cuerpo con mejores fragancias, cambiará el circulo de sus amigos y es posible que a su padre ya no la llame taita, sino Monsieur. Nairo, cambiará de paisajes y su entorno ya no va a estar rodeado de cultivos de papa, maíz, fríjol, frutas, legumbres y hortalizas porque se va a mover en un mundo de rascacielos, grandes avenidas y ríos milenarios. El deportista, será acosado por modelos, actrices y mujeres famosas de todos los olores y colores  porque donde rueda el dinero, aparece todo el mundo. A su regreso al país, lo van a honrar con la Cru...

El encargo

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Por: Oscar Márquez Sevilla, Valle, Colombia El arma de los sicarios modernos Estaba sentado en mi escritorio, terminé de dar un recorrido por el Facebook y a la vez estuve con el último juego de video, crysis 3, a pesar de estar en horas de trabajo, me es posible hacer esto, miré mis papeles: Encontré mi próximo trabajo, debo asesinar a John el malo, no piensen que tengo que ir como le tocó a mi  bisabuelo que necesitó entrar a la taberna donde departían los italianos, sacar su metralleta y dispararle a Paolo Cicera, vaciándole todo el contenido del cargador, dejándolo como un colador, untando de sangre todo el sitio.  No mi trabajo es mas limpio, soy un sicario, pero mas evolucionado, los primeros usaban puñales, luego armas de fuego y ahora me toca a mi hacerlo con un avión que controlo sentado en mi computadora, ya la inteligencia lo tiene ubicado, mi labor solo consiste, en disparar en el momento adecuado, con mi arma de una tonelada que manejo a la perfección, ...

Con los "campechanos" la cosa es seria

Escrito por Javier Marulanda Sevilla, Valle del Cauca, Colombia 2 de Marzo de 2013 Como los campesinos colombianos están acostumbrados al trabajo y no a la revuelta, los gritos, los paros, o el saqueo, el gobierno creyó que estos hombres de paz y labranza no estaban en capacidad de resistir.  Los montaraces de piel curtida por el sol de muchos atardeceres, de manos duras de tanto trajín, le demostraron a Colombia y al mundo que son una raza fuerte, echada palante buenos para elegir pero resueltos para protestar, gritar, denunciar y decir NO cuando las circunstancias así lo reclamen. Dormir a la intemperie no es problema para ellos, seo lo aprendieron de los abuelos en las jornadas de arrieria; caminar ocho horas al día no es un obstaculo, porque sus pies son herencia de andariegos, hacer comida en fogatas al aire libre es un ejercicio que saben de memoria; amamantar hijos a la orilla del camino es la eseñanza que quedó de las abuelas, recibir garrote no hace mella, porque ha...

¿REQUIEN POR UN TORO?

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“En el mundo todo suda sangre: los muros, los periódicos, los rostros de los hombres”.  Baudelaire. Escrito por Javier Marulanda Sevilla, Valle del Cauca, Colombia 25 de Febrero de 2013 En un país donde impera la crueldad, el oprobio, el maltrato, donde la piel del ser humano es herida, ultrajada y arrojada al precipicio, nadie puede hablar de trato desigual y degradante porque todos somos cómplices de lo que al género humano le ha sucedido y le seguirá sucediendo, en este país que todos los días se queda sin memoria. Mucha gente se conmueve, porque un toro muere en la arena después de haber sido lidiado con maestría por un torero, pero esas mismas personas que ponen el grito en el cielo no sienten el menor pavor cuando un niño colombiano es descuartizado en la gran ciudad y su cuerpo es arrojado en un basurero público. Algunos ven como un acto de crueldad, la suerte de varas que ejecuta el picador con el miura, pero no se alarman cuando ven un ser humano encad...